Centro de día y vivienda

ASPACE, Salamanca, 2025

El proyecto nace a partir de una lectura detallada de la orientación de la parcela, las necesidades específicas de los usuarios, atendiendo a personas con movilidad limitada o asistida, y de la voluntad de establecer una relación fluida entre espacios interiores y los jardines exteriores.

Desde el inicio se plantea una arquitectura accesible, le­gible y amable, que acompaña los ritmos vitales y pro­mueve la autonomía. Por eso el edificio se organiza en una única planta, sin desniveles, lo que lo hace fácil de recorrer, incluso para quienes requieren asistencia con­tinuada.

Las dos zonas principales del programa, residencia y centro de día se ordenan cada una en torno a un patio-jardín soleado, formando una planta en forma de “U” que se aleja de la estructura tradicional hospitalaria de pa­sillo con habitaciones a ambos lados. En su lugar, pro­pone una arquitectura que promueve la apertura, la luz natural y la conexión con la naturaleza. Los espacios de estar comunes se abren a mediodía buscando el solea­miento controlado (con aleros y vegetación) y las cubier­tas se inclinan hacia el interior de los patios, que actúan como espacios de encuentro, descanso o actividad.

Por el contrario, las fachadas a la calle son cerradas para preservar la privacidad, huyendo de la imagen de “tapia”. Los volúmenes a la calle aparecen como piezas de un juego geométrico, con diferentes usos interiores, perdiendo su escala. El comedor, como punto de unión de las dos zonas, forma una pieza “bisagra”, prolongán­dose su cubierta a lo largo de una gran zona protegida de gran altura, que funciona como espacio para parada de autobús a cubierto y su acceso.

Unas lamas de hormigón coloreado se despliegan a modo de pérgolas en horizontal para cubrir espacios exterio­res y permitir que las trepadoras se extiendan por ellas. Otras, verticales, para proteger del sol a este y oeste o a norte para favorecer la privacidad en los espacios in­teriores.

El tratamiento de los espacios ajardinados exteriores que se entremezclan con los interiores crean pequeños bosques arbolados, zonas de estar al sol en días fres­cos y pérgolas que dan privacidad. El edificio se abre a sur, por lo que se sitúan árboles de hoja caduca cerca de los principales huecos, protegiendo del calor del ve­rano, pero dejando pasar la luz en invierno, siendo así la vegetación, uno de los principales protagonistas del proyecto.

Las zonas principales se ordenan en torno a un patio-jardín soleado, formando una planta en forma de “U”