Centro de día y vivienda
El proyecto nace a partir de una lectura detallada de la orientación de la parcela, las necesidades específicas de los usuarios, atendiendo a personas con movilidad limitada o asistida, y de la voluntad de establecer una relación fluida entre espacios interiores y los jardines exteriores.
Desde el inicio se plantea una arquitectura accesible, legible y amable, que acompaña los ritmos vitales y promueve la autonomía. Por eso el edificio se organiza en una única planta, sin desniveles, lo que lo hace fácil de recorrer, incluso para quienes requieren asistencia continuada.
Las dos zonas principales del programa, residencia y centro de día se ordenan cada una en torno a un patio-jardín soleado, formando una planta en forma de “U” que se aleja de la estructura tradicional hospitalaria de pasillo con habitaciones a ambos lados. En su lugar, propone una arquitectura que promueve la apertura, la luz natural y la conexión con la naturaleza. Los espacios de estar comunes se abren a mediodía buscando el soleamiento controlado (con aleros y vegetación) y las cubiertas se inclinan hacia el interior de los patios, que actúan como espacios de encuentro, descanso o actividad.
Por el contrario, las fachadas a la calle son cerradas para preservar la privacidad, huyendo de la imagen de “tapia”. Los volúmenes a la calle aparecen como piezas de un juego geométrico, con diferentes usos interiores, perdiendo su escala. El comedor, como punto de unión de las dos zonas, forma una pieza “bisagra”, prolongándose su cubierta a lo largo de una gran zona protegida de gran altura, que funciona como espacio para parada de autobús a cubierto y su acceso.
Unas lamas de hormigón coloreado se despliegan a modo de pérgolas en horizontal para cubrir espacios exteriores y permitir que las trepadoras se extiendan por ellas. Otras, verticales, para proteger del sol a este y oeste o a norte para favorecer la privacidad en los espacios interiores.
El tratamiento de los espacios ajardinados exteriores que se entremezclan con los interiores crean pequeños bosques arbolados, zonas de estar al sol en días frescos y pérgolas que dan privacidad. El edificio se abre a sur, por lo que se sitúan árboles de hoja caduca cerca de los principales huecos, protegiendo del calor del verano, pero dejando pasar la luz en invierno, siendo así la vegetación, uno de los principales protagonistas del proyecto.