Residencia para universitarios y familias
Lo verdaderamente innovador de este proyecto, y la razón por la que seguimos buscando apoyos para su realización, es que surge del deseo de un grupo de familias: madres y padres de avanzada edad que quieren vivir de forma permanente, junto a sus hijos en un entorno compartido y digno, adaptado a las necesidades de todos sus miembros.
Estas viviendas en forma de ‘L’ responden a ese anhelo de compartir la vida cotidiana. Sobre este conjunto residencial propusimos ubicar una residencia de estudiantes, vinculada a la universidad cercana. A cambio de un alquiler más asequible en comparación con otras opciones del entorno, los estudiantes se comprometerían a saludar y convivir diariamente con las familias que residen en el nivel inferior. Además, si lo desean, podrían colaborar/ trabajar con el centro dedicando algunas horas semanales. Esta interacción entre generaciones propicia vínculos y crea una comunidad diversa, rica en afectos y aprendizajes mutuos.
En el diseño de todo el conjunto hacemos nuestros los aspectos más relevantes que señaló V. Reigner (2002) para la asistencia a la dependencia:
- Las estructuras deben tener un aspecto y escala doméstica.
- Un entorno amigable, donde todos se conocen (entre 40 y 60 unidades).
- La vivienda individual debe proteger la privacidad de quienes lo habitan.
- Reconocer la singularidad de cada residente y aprovecharla en favor de la comunidad.
- Fomentar la autonomía, la interdependencia y la individualidad.
- Centrarse en el cuidado de la salud evitando la institucionalización.
- Mantener el contacto con el vecindario y favorecer la interacción con el entorno y sus recursos.