Centro de formación y módulos residenciales

ASPANIAS, BURGOS, 1995

El solar cedido por el ayuntamiento de Burgos a la asociación de padres permitía, por fin, integrar un centro urbano de este tipo en el casco urbano consolidado. La parcela linda al sur con un parque público, mientras en el norte se encuentra la calle de acceso. El programa consiste en un centro de for­mación profesional con tres talleres de distinto uso (encua­dernación, carpintería y jardinería), destinado a jóvenes con discapacidad intelectual “moderada” y una residencia perma­nente con diferentes necesidades de apoyo.

La propuesta parte de la integración en el tejido urbano como punto clave para la autonomía, la participación y el desarro­llo. Se ha cuidado el carácter de los distintos espacios exterio­res, articulando usos y atmósferas diversas con un recorrido continuo desde un patio deportivo, un jardín semienterrado de contemplación, hasta jardines en aulas.

La planta baja destinada a formación y servicios comunes se dispuso en un semisótano. Esta decisión respondió, por un lado, al respeto a la topografía, situada a un nivel inferior res­pecto a la calle; por otro lado, la necesidad de separar las ac­tividades formativas y las residenciales. Así, la formación se desarrolla en un nivel inferior asomando a la ciudad, mien­tras las viviendas se elevan volcándose hacia el parque. Esta disposición favorece la independencia funcional, así como el bienestar de los usuarios, al adaptar los espacios a sus ritmos y necesidades. El punto de conexión de ambas es a la vez el acceso principal. En él, un puente cubierto de madera arran­ca desde la acera, conecta los niveles de vivienda y de forma­ción.

En las viviendas, se ha investigado tanto en la versatilidad como en la diferenciación. Los cuatro módulos de los niveles más bajos comparten dos a dos un estar común y están co­nectados entre sí, bajando la ratio de personal. En los talle­res, se buscó que su volumetría diera réplica a las viviendas, mostrando a la ciudad, de noche como faros, y de día como escaparates de la actividad que se desarrolla. Sin embargo, en el interior los jóvenes que vayan rotando por las distintas actividades notan distintas iluminaciones naturales, distintos colores y distintos materiales en las tres naves de papel, ma­dera e invernadero.

Premios y publicaciones

Un puente entre saúcos lleva al espacio invernadero, al espacio de papel y al espacio de madera