COLEGIO BRAINS, MARÍA LOMBILLO 9

Algunas veces, uno tiene la suerte, de verse envuelto en procesos que sólo pueden traer cosas buenas.
Cuando aceptaron nuestras dos propuestas: Proponer “nuevos espacios educativos” y que fuera récord de no consumir energía no renovable, vimos que aquello sólo podría traer “cosas buenas”.
El que en este nuevo edificio de bachillerato las aulas sean diáfanas, ampliables y dotadas de todas las tecnologías punteras, no era novedad. Sí lo era que el aprendizaje se pudiera dar fuera de las mismas aulas.
Una familia de espacios, formalmente parecidos, como la silueta de una antigua llave cambiada de escala, con un banco perimetral circular, acogen esos encuentros.
El primero en el acceso, quiere desaparecer hacia el exterior con una fachada especular entre arboles adultos. Es el de acogida, para que un profesor mantenga una conversación con unos padres, sin esconderse. También enseña, bajo luces cenitales, las actividades del colegio.
El segundo, en el corazón de la planta baja, fomenta trabajos en pequeños grupos de alumnos, tutorías de un profesor, momentos de relajo individual.
El tercero es el mejor. Un espacio de graderío-biblioteca abierto a un sorprendente jardín elevado. Dos hojas correderas gigantes (y sofisticadas para cumplir los estándares Passivhaus Premium), convierten en muchos momentos del año, en un solo espacio las gradas donde algunos rebuscan en sus “ipads”, con el jardín donde otros tumbados en el césped o sentados en bancos circulares alrededor de 4 árboles adultos, aprenden lo que sea.
Desde el exterior, el jardín elevado con grandes árboles de hoja caduca (la losa se quiebra para dejar 1,25 metros de tierra vegetal), quiere contar que allí se estudia y se aprende de otra forma, mirando a utopías exteriores de otras épocas. Su iluminación artificial, bajo los troncos, proyectando las copas sobre la fachada, produce imágenes atractivas e irreales.
Dentro del gimnasio hemos puesto unos ojos de buey reciclados de otras obras (de vidrio antifuego) para que los alumnos se asomen a su cuarto de máquinas.
Que vean a donde llegan los pozos canadienses, cómo funciona la aerotermia. Hasta dónde llega la energía fotovoltaica. Todos los controles de calidad del aire y de CO2 de cada espacio. Donde se enchufan y acumulan las baterías para los días grises. Con flechitas y letreros de pintura blanca, para que lo entiendan y se sientan orgullosos. La discusión sobre el propio edifico y sus estrategias como ventana docente.

El primer colegio PassivHaus de nueva planta en España...

El primer colegio desconectado de la red... 

El primer colegio que refleja los árboles en sus fachadas... 

 

 
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